Una Nueva Esperanza: 39 años

LUCASFILM-01

Por Trilogy.

Comenzaremos este artículo como una historia de los míticos libros Elige tu Propia Aventura, hablando en segunda persona del singular. Eres un muchacho estadounidense que ha empezado a transitar, ya no de la mano de mamá, el alocado mundo de la primera mitad de los años 70. Tu cabeza vuela con una serie de sucesos que, a nivel mundial, están cambiando radicalmente la forma en que la Humanidad se ve a sí misma y al mundo. Qué digo el mundo: la galaxia. La década pasada se despidió nada menos que con la llegada del hombre a la luna y, desde ese momento, nada ha sido igual. La cultura popular sufre una suerte de refundación con una juventud inspirada por movimientos estudiantiles, luchas políticas y escándalos como Watergate, que ponen en tela de juicio la representación de los sistemas tradicionales.

1970s-Collage

De hecho, todas las tradiciones son cuestionadas. Desde el cine, sin ir más lejos, surgen una serie de voces de denuncia y los jóvenes parecen tomar por asalto las sillas de dirección. Las nuevas generaciones de realizadores, con Francis Ford Coppola a la cabeza, vienen para dejar huella. Hollywood mismo está mutando, pero hacia el camino de las megacorporaciones. De pronto, los viejos estudios que habían sido el hogar de los clásicos en la edad de oro, pasan a estar dirigidos por oficinas de marketing que no tardan en ver a esos nuevos jóvenes como un público al que se le debe prestar especial atención.

Sin embargo, el mayor evento cinematográfico de la década llegaría recién hacia la segunda mitad, en 1977, y no como resultado del cuidadoso cálculo de un hombre de negocios -al menos no de uno típico-, sino tras el arduo trabajo de un peculiar equipo compuesto por estudiantes y artesanos de la ficción.

“Star Wars” fueron las dos palabras que sintetizaron, en un principio, el título de la película que daría lugar a una de las franquicias más potentes de la historia del cine. Y se vio por primera vez en apenas 37 salas de cine un día como hoy, 25 de mayo, pero de hace ya 39 años. Entonces, volvamos a usted, joven de los ’70. “Star Wars”, como toda película, no salía de la nada… pero es cierto que irrumpía con algo bastante diferente a lo acostumbrado. Mejor maticemos. La clave, el encanto, el truco de “Star Wars”, bien pudo ser que contara la misma historia de siempre con ingredientes nuevos. Con una frescura adolescente que sacudió el polvo a los héroes clásicos y los puso en la piel de un moderno granjero con sed de aventuras. George Lucas no inventó nada nuevo conscientemente, pero hizo algo quizás más brillante todavía: refundar el camino del héroe.

hero.png

Como decíamos, “Star Wars” no salió de la nada. Entre sus muchas fuentes de inspiración basta con asomarse sobre el hombro del pequeño George y espiar qué cosas leía y veía en su casita de Modesto, California. Mucho antes de ser co fundador de American Zoetrope con Coppola o de filmar la primera versión estudiantil de “THX 1138”, Lucas adoraba la space opera de “Flash Gordon” y “Buck Rogers”. Con esas influencias escribió un guión manuscrito de catorce páginas que paseó por estudios de un cine más interesado en películas ásperas y profundas, como “Soylent Green”, “Silent Running” o “2001”.

A primera vista “Star Wars” no parecía una buena idea. Por empezar, sólo imaginarla era caro. En este punto, a Lucas le jugó a favor su corta pero atractiva experiencia. Otra vez, “Star Wars” no salió de la nada. Su director había ganado cierto prestigio tras dirigir “American Graffiti”, un fresco cuadro de época (y bastante autobiográfico) de lo que era ser joven a comienzos de la década del 60. Por esa película, el flamante director de la Fox, Alan Ladd Jr, intercedió para que el estudio le diera una oportunidad a Lucas y su cuento de granjeros en naves espaciales.

grafiti.jpg

Además de todas las historias previas de space opera de las que bebía “Star Wars”, no quedaban atrás influencias como “La Fortaleza Escondida” de Akira Kurosawa, “El Señor de los Anillos” de JRR Tolkien ni, de hecho, cualquier historia que cuente cómo un héroe es llamado a la aventura. Para más detalles, basta retrotraerse a los estudios de Joseph Campbell.

Dicho así, parece que todo llevaba a que “Star Wars” fuera un éxito asegurado, pero es evidente que dicho análisis sólo puede simplificarse tanto desde el ahora, casi cuatro décadas después, y conociendo el final de la historia. Lo cierto es que la película pasó por muchos cambios y altibajos durante su producción. Lucas modificó varias veces las ideas de aquel guión inicial. Es conocido el dato de que inicialmente Luke llevaba por apellido Starkiller y hasta pudo llegar a ser un personaje de 60 años. Han Solo en principio iba a ser un alienígena de piel verde y la Fuerza estaba pensada en un principio como una suerte de Santo Grial, el cristal Kaiburr, un objeto concreto y palpable que emitía un poder místico. Este cristal, que inicialmente servía como MacGuffin para el primer episodio de la saga, fue descartado pero rápidamente reutilizado en la novela “Splinter of the Mind’s Eye”, el primer libro del Universo Expandido editado por Del Rey bajo la autoría de Alan Dean Foster.

ilm

Mientras las páginas del guión se llenaban de cambios y correcciones, había que darle una estética a este remolino de ideas. Para eso, Lucas contactó a Ralph McQuarrie, quien supo traducir tan bien esos pensamientos en dibujos, que aún hoy se utilizan sus primeros bocetos en productos como la serie de TV “Rebels”. El otro punto fundamental que marcó a “Star Wars” como un hito fue la fundación ad hoc de la empresa de efectos especiales Industrial Light and Magic (ILM), compuesta principalmente por estudiantes pero con la tutela del experimentado John Dykstra, de “Silent Running”.

Lo último que faltaba era ponerle cara a los personajes. Para eso, Lucas hizo gala de una estrategia que repetiría en las dos películas de la saga bajo su supervisión: combinar actores veteranos con otros completamente nuevos, o medianamente inexpertos. En estos últimos recaerían los roles principales y, 39 años después, serían los veteranos conocidos de la tercera trilogía galáctica. Así llegaron Mark Hamill, que venía de algunos trabajos en TV; Carrie Fisher, hija de la reconocidísima Debbie Reynolds pero con muy poca experiencia; y Harrison Ford, más curtido en el cine pero siempre en roles pequeños y sin demasiado reconocimiento. A tal punto Ford no esperaba conseguir el papel que ni siquiera se había presentado al casting, sino que leía el libreto junto a los actores que sí habían ido a buscar un lugar en la película de Lucas. Finalmente, el director le propuso a Ford volver a trabajar con él, ya que habían filmado unas pocas escenas juntos en “American Graffiti”. El trío protagónico quedó apuntalado por la presencia de los míticos Peter Cushing y Alec Guiness, más un electo de invisibles compuesto por Anthony Daniels (C3PO), Kenny Baker (R2D2) y David Prowse (Darth Vader).

chicos.jpg

Con un rodaje que se estiró más de lo esperado y un primer corte que resultaba soporífero para todo el mundo, Lucas comenzó a sentir que se le venía la noche, pero finalmente la adición de John Williams al proyecto le dio un nuevo soplo de aire fresco y permitió que la película saliera airosa de su primera prueba de fuego: terminar de filmarse.

¿Fue George Lucas un genio loco con mucha suerte? Es imposible saberlo, pero resultaría absurdo pensar que todo estuvo librado al azar. Lucas tuvo, ante todo, una mirada comercial astuta y rápida, que le permitió cerrar dos acuerdos comerciales fundamentales: con la editorial Del Rey y con Marvel Cómics. Lucas no iba a ciegas, estaba creando un producto transmedia que hasta el día de hoy es estudiado como arquetipo de las historias contadas en múltiples plataformas. Otra decisión comercial fabulosa de su parte fue asegurarse la potestad sobre todos los productos generados bajo la marca “Star Wars”. Eran tiempos en que las compañías de cine no pensaban tanto en pósters, camisetas, pijamas y cereales, pero Lucas supo ver esa oportunidad y pateó el tablero de la industria. No hay que olvidar que los productos derivados de la franquicia, especialmente los juguetes, conforman uno de los negocios más redituables que tiene este sello.

Eso sí, el éxito no es explica nada más con una serie de buenos contratos firmados, tampoco con tener una historia simplemente efectiva. Será una cuestión espacio-temporal que debe darse con una perfección casi de relojería para que la historia penetre en el público, lo impacte, lo sacuda. Eso fue, a fin de cuentas, “Star Wars”. Quizás nadie pueda explicar claramente qué paso a partir de ese 25 de mayo de 1977, menos vamos a lograrlo nosotros en este humilde blog que hoy comienza. Sin embargo, de algo estamos seguros: no nacimos en los ’60 como Lucas, no somos ese joven que fue a una de las pocas salas que estrenaban la película. Pero acá, en países tan tan lejanos, seguro sentimos lo mismo.

cine sw.jpg

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s